¿Volvemos? – Un relato de Lhuna White

La escritora Lhuna White estaba entre mis primeros contactos cuando abrí la cuenta de twitter en 2014. Al principio era fácil interactuar con casi todos, ya que eran pocos. Luego la cuenta creció y le perdí la pista. El ruido del premio literario de Amazon en la comunidad de escritores indie llamó su atención y nos ha puesto de nuevo en contacto.

En el momento en el que redactaba esta introducción desconocía en qué momento apareció la enfermedad, si ya existía en 2014, o si era algo reciente. No me había atrevido a preguntar en todo este tiempo. Sea como fuere, un sabor amargo me persigue desde el momento en el que me enteré. No es algo que oculte, pues ella misma escribe en sus redes sobre la esclerosis múltiple. A causa de esta introducción, hace escasos minutos recibo la respuesta.

Por aquella época en 2014, aún no había dado la cara la enfermedad… Pero anda que no me ayuda mi afición a escribir para dejarla a un lado.

Lhuna White

Me encanta lo de «dejarla a un lado». Me parece asombroso como las letras y las palabras… Las mismas que guardan nuestra historia y nos han construido, se han aliado con ella. Solo hay que entrar en su cuenta de twitter o en su blog «despertando ilusiones», para contagiarnos de la vitalidad que desprende cada día, pues es muy activa allí. La escritora es un ejemplo para todos.

Lhuna White ha decidido colaborar en el blog con un relato, en el que de manera paradójica se habla de viajar en el tiempo para encontrar la cura de una enfermedad. Esperamos que os guste.

¿VOLVEMOS?

julio 15, 2020 por Lhuna White

—¡Loreta! ¡¡Lo hemos conseguido!! —La expresión de júbilo, asombro, alegría y emoción desmedida, no podía manifestarse de mejor manera.

—¿Qué pasa, Violeta? ¿Otra vez tu maquinita?

—¡De maquinita nada! Si de verdad he conseguido el algoritmo para viajar en el tiempo, podremos curar tu enfermedad y a la vuelta la de miles de afectados más.

—Sé que de verdad quieres ayudarme, ¿pero no has pensado en cómo podría cambiar eso el resto de mi vida? Igual no te conocería. Ni a ti ni a todos los relacionados con la enfermedad. No sabría cómo estar agradecida por todo por lo que lo estoy hoy. ¿Y si la gente que de verdad me importa desaparece? No sabemos los cambios que esto puede provocar o si nosotras volveremos…

—Por eso he pensado que hagas el viaje con Saúl. Déjate de pensar qué pasará. Yo me quedaré aquí y te contaré todo lo que necesites saber si has encontrado diferencias a tu vuelta…, o lo que sea. Incluso te pondré al tanto de todas esas noches de juerga que solo sé yo. —Loreta puso los ojos en blanco y Violeta siguió hablando sin dejarle opción a réplica—: Suéltate el pelo, disfruta de una aventura sin procedentes y enseña una teta en otra época. ¿Quién más podrá decir algo así? ¡Es como soñar con los ojos abiertos!

«No me lo puedo creer! Aquí estoy, vestida para aterrizar, si es que todo sale bien, en la época de Los Reyes Católicos, justo después de su nombramiento por el papa Alejandro VI. Allí seguro que pensarán que mi enfermedad es mental, igual me puedo hacer amiga de Juana la Loca», pensó en el medio minuto que tardaron en llegar Saúl y ella a 1496.

Cuando abrieron la compuerta Loreta se dio cuenta, que si bien el vestido le quedaba como anillo al dedo, no suponía una comodidad como para bajar las escaleras del metro de una época a la que esperaba volver sana y salva y ya echaba de menos. Aterrizados en un descampado, se encaminaron sin destino conocido hacia donde parecía haber una aldea. Antes de llegar pudo ver cómo el Alcázar de San Juan se alzaba frente a ella.  Los copos de Nieve comenzaron a caer sobre ellos cuando se dieron cuenta que unos parroquianos se acercaban.

—Es un orgullo para nosotros hacerles partícipes del festejo que en unas horas tendrá lugar el nombramiento de Fernando de Aragón con Isabel I de Castilla como Reyes Católicos por el papa Alejandro VI.

Acto seguido se alejaron y Loreta y Saúl se acercaron a un mercado situado a la entrada del pueblo. Justo en ese momento una mujer se desmayó con evidentes signos de disnea o dificultad respiratoria.  Loreta se agachó e indicó a Saúl que debía levantarle las piernas mientras ella tras tomar el puso comenzó con el RCP. Tras lo que parecieron horas con todos los viandantes alrededor de ellos, la mujer al fin abrió los ojos e intentó incorporarse. Cuando Loreta pudo observar su cara con detenimiento se pudo dar cuenta que los parecidos que eran esos rasgos a los de las mujeres de su familia. ¿Sería una paradoja haber salvado a alguna de ellas en aquella época?

Loreta pensó que su labor en aquella época estaba más que cumplida, era mejor no avivar posibes problemas yendo al festejo. Así que volvieron a la nave y se dirigieron a su época en 2030.

En un abrir y cerra de ojos, cuando la puerta a modo de escotilla dejó ver la cara Violeta, se lanzó sobre ella. Para Loreta habían pasado largas horas, para Violeta a penas unos minutos.

—No supe cómo encontrar algo relacionado con mi enfermedad, pero sí pude utilizar mis conocimientos sanitarios para salvar a una mujer que tenía un semblante similar al de las mujeres de mi familia… Ha sido tan sobrecogedor…

—¿Cuándo vuelves entonces?

Vías de contacto y libros de la autora:

-Twitter: @Lu_naWhite

-Instagram: @Lu_naWhite

-Blog: https://despertandoemociones.wordpress.com/

Tal vez un quizá baste
Despeinadas

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