Ciencia, misterio, y ficción

  • Los nuevos juguetes de la NASA, rumbo a Marte.

    La misión «Mars 2020» pretende hacer historia y hallar restos de vida pasada en nuestro planeta vecino: Marte.

    Hace casi una semana, un cohete «Atlas V» despegaba de Cabo Cañaveral (Florida), y lanzaba hacia Marte la sonda que transporta los nuevos juguetes de la NASA. Hablamos del rover «Perseverance» y el helicóptero «Ingenuity», que tardarán siete meses en alcanzar la superficie del planeta rojo.

    Si todo va bien, la fecha prevista es el 18 de febrero de 2021. Después de los conocidos como los «siete minutos de terror» en los que la nave tendrá que posarse de forma autónoma sobre el suelo marciano (provocados por el retraso de las comunicaciones), aterrizará en el cráter «Jezero»; Un cráter de impacto con unos 45 km de diámetro, al borde de la cuenca gigante de Isidis.

    La evidencia morfológica sugiere que hace aproximadamente 3.500 millones de años el cráter albergó un lago. Este antiguo lago fue identificado por primera vez en 2005 por Caleb Fassett, un estudiante graduado de Brown que ahora es profesor en el Mount Holyoke College. Fasset identificó dos canales en los lados Norte y Oeste del cráter que parecían haberle suministrado agua. Los estudios desvelan que esa agua finalmente superó la pared del cráter en el lado Sur, y fluyó a través de un canal grande. Cada uno de los canales de entrada tiene un depósito tipo delta, donde el sedimento transportado por el agua se deposita en el lago. No se puede saber con certeza cuánto tiempo estuvo activo el sistema, pero se estima que debió secarse hace unos 3.500 a 3.800 millones de años.

    En 2008 otra estudiante de Brown Bethany Ehlmann, demostró que esos depósitos con forma de abanico, estaban llenos de minerales de arcilla, un claro signo de alteración por el agua. De hecho, este es el principal motivo por el que se ha escogido el lugar para la misión, que tiene como objetivo encontrar biomarcadores de vida pasada en Marte que constaten que la vida afloró en el planeta rojo, pues los ríos podrían haber llevado en el pasado hasta aquel sitio moléculas orgánicas, o incluso microorganismos.

    «La pareja de robots exploradores, nos permitirán conocer Marte como no lo hemos hecho hasta ahora».

    Rover Perseverance

    Por un lado, el nuevo rover de la NASA llamado «Perseverance», muy similar al «Curiosity», cuenta con un laboratorio científico de última generación a bordo, que nos ayudará a conocer al detalle muchos aspectos de Marte hasta ahora desconocidos. Entre los sus aparatos, una sofisticada estación meteorológica de fabricación española «Mars Environmental Dynamics Analyzer»; Una herramienta para producir oxígeno a partir de dióxido de carbono; Un espectrómetro de fluorescencia de rayos X para estudiar la composición de materiales de superficie; un radar capaz de penetrar en el subsuelo; Un espectrómetro Raman de rayos ultravioletas para detectar moléculas orgánicas y hacer análisis finos de minerales; y la SuperCam, un instrumento que tomará imágenes, análisis de composición química y mineralogía.

    El «Perseverance» tiene el tamaño de un coche y pesa una tonelada. Gracias a sus trayectos y a sus 23 cámaras de altísima resolución, veremos el paisaje de Marte con un detalle sin precedentes. También podremos descubrir cómo suena el entorno marciano, ya que el rover de superficie también tiene incorporados dos micrófonos.

    «El rover «Perseverance» guarda otro secreto en su interior. Su fiel acompañante, su confidente en el planeta rojo va acoplado en su vientre».

    Helicóptero Ingenuity

    Hablamos del helicóptero «Ingenuity». Con un peso de apenas 1,8 kilos, este vehículo volador es una demostración de nuestro desarrollado nivel tecnológico. El proyecto busca probar que el vuelo es posible en otros planetas. Está dotado con dos hélices contrarrotativas de dos palas cada una, que giran en direcciones opuestas a alrededor de 2.400 rpm, mucho más rápido que un helicóptero común. Su energía proviene de seis celdas de iones de litio con capacidad de 2Ah (Amperios hora) de marca Sony, que se recargan mediante un par de paneles solares ubicados encima de sus hélices, y está equipado con una cámara de alta resolución y un sistema de comunicación para transmitir datos hasta el rover «Perseverance». Componentes novedosos que intentarán hacer historia sobre la superficie de Marte. Aunque no lleva instrumentos científicos a bordo, es un experimento que abrirá la puerta a futuros drones que sobrevolarán Marte en las próximas misiones.

    Recreación artística del vuelo del Ingenuity mientras es fotografiado por el rover Perseverance.

    El rover de superficie «Perseverance» tomará fotografías de «Ingenuity» en pleno vuelo, hará fotos mientras se eleva varios metros sobre la superficie marciana, y entonces será la primera vez que veamos a uno de nuestros aparatos sobrevolando el terreno de otro mundo.

    «Ingenuity» realizará hasta 5 vuelos en sus 30 días de operatividad. Recorrerá distancias de hasta 300 metros y altitudes de entre 3 y 10 metros.

    Conocer mejor Marte

    La misión de la NASA es el comienzo de un importante proyecto de exploración espacial, llamado: «Mars Sample Return», cuyo fin es traer a nuestro planeta muestras del suelo marciano para su estudio. El rover tomará muestras del suelo y encapsulará las que considere interesantes dejándolas en la superficie para que una próxima misión, que se pretende lanzar durante el 2026, vaya a por ellas y las traiga a la Tierra en 2031. Dicha misión es Europea, y lleva por nombre: «ERO» (Earth Return Orbiter).

    No hay duda que los últimos movimientos del hombre junto a sus máquinas en el espacio, nos colocan en el inicio de una nueva era dorada de la exploración espacial; Y de que esta singular pareja de robots exploradores, nos permitirán conocer Marte como nunca lo hemos hecho hasta ahora. Jugarán un papel clave en las siguientes misiones al planeta vecino. Y quizá, si al final confirman que Marte fue un planeta vivo en el pasado, nos ayuden a comprender como surge y evoluciona la vida en otros mundos.

    Si te gustan los temas relacionados con el Universo y la exploración espacial te recomiendo que leas la sección de ciencia, misterio y ficción de este blog.

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  • ¿Volvemos? – Un relato de Lhuna White

    La escritora Lhuna White estaba entre mis primeros contactos cuando abrí la cuenta de twitter en 2014. Al principio era fácil interactuar con casi todos, ya que eran pocos. Luego la cuenta creció y le perdí la pista. El ruido del premio literario de Amazon en la comunidad de escritores indie llamó su atención y nos ha puesto de nuevo en contacto.

    En el momento en el que redactaba esta introducción desconocía en qué momento apareció la enfermedad, si ya existía en 2014, o si era algo reciente. No me había atrevido a preguntar en todo este tiempo. Sea como fuere, un sabor amargo me persigue desde el momento en el que me enteré. No es algo que oculte, pues ella misma escribe en sus redes sobre la esclerosis múltiple. A causa de esta introducción, hace escasos minutos recibo la respuesta.

    Por aquella época en 2014, aún no había dado la cara la enfermedad… Pero anda que no me ayuda mi afición a escribir para dejarla a un lado.

    Lhuna White

    Me encanta lo de «dejarla a un lado». Me parece asombroso como las letras y las palabras… Las mismas que guardan nuestra historia y nos han construido, se han aliado con ella. Solo hay que entrar en su cuenta de twitter o en su blog «despertando ilusiones», para contagiarnos de la vitalidad que desprende cada día, pues es muy activa allí. La escritora es un ejemplo para todos.

    Lhuna White ha decidido colaborar en el blog con un relato, en el que de manera paradójica se habla de viajar en el tiempo para encontrar la cura de una enfermedad. Esperamos que os guste.

    ¿VOLVEMOS?

    julio 15, 2020 por Lhuna White

    —¡Loreta! ¡¡Lo hemos conseguido!! —La expresión de júbilo, asombro, alegría y emoción desmedida, no podía manifestarse de mejor manera.

    —¿Qué pasa, Violeta? ¿Otra vez tu maquinita?

    —¡De maquinita nada! Si de verdad he conseguido el algoritmo para viajar en el tiempo, podremos curar tu enfermedad y a la vuelta la de miles de afectados más.

    —Sé que de verdad quieres ayudarme, ¿pero no has pensado en cómo podría cambiar eso el resto de mi vida? Igual no te conocería. Ni a ti ni a todos los relacionados con la enfermedad. No sabría cómo estar agradecida por todo por lo que lo estoy hoy. ¿Y si la gente que de verdad me importa desaparece? No sabemos los cambios que esto puede provocar o si nosotras volveremos…

    —Por eso he pensado que hagas el viaje con Saúl. Déjate de pensar qué pasará. Yo me quedaré aquí y te contaré todo lo que necesites saber si has encontrado diferencias a tu vuelta…, o lo que sea. Incluso te pondré al tanto de todas esas noches de juerga que solo sé yo. —Loreta puso los ojos en blanco y Violeta siguió hablando sin dejarle opción a réplica—: Suéltate el pelo, disfruta de una aventura sin procedentes y enseña una teta en otra época. ¿Quién más podrá decir algo así? ¡Es como soñar con los ojos abiertos!

    «No me lo puedo creer! Aquí estoy, vestida para aterrizar, si es que todo sale bien, en la época de Los Reyes Católicos, justo después de su nombramiento por el papa Alejandro VI. Allí seguro que pensarán que mi enfermedad es mental, igual me puedo hacer amiga de Juana la Loca», pensó en el medio minuto que tardaron en llegar Saúl y ella a 1496.

    Cuando abrieron la compuerta Loreta se dio cuenta, que si bien el vestido le quedaba como anillo al dedo, no suponía una comodidad como para bajar las escaleras del metro de una época a la que esperaba volver sana y salva y ya echaba de menos. Aterrizados en un descampado, se encaminaron sin destino conocido hacia donde parecía haber una aldea. Antes de llegar pudo ver cómo el Alcázar de San Juan se alzaba frente a ella.  Los copos de Nieve comenzaron a caer sobre ellos cuando se dieron cuenta que unos parroquianos se acercaban.

    —Es un orgullo para nosotros hacerles partícipes del festejo que en unas horas tendrá lugar el nombramiento de Fernando de Aragón con Isabel I de Castilla como Reyes Católicos por el papa Alejandro VI.

    Acto seguido se alejaron y Loreta y Saúl se acercaron a un mercado situado a la entrada del pueblo. Justo en ese momento una mujer se desmayó con evidentes signos de disnea o dificultad respiratoria.  Loreta se agachó e indicó a Saúl que debía levantarle las piernas mientras ella tras tomar el puso comenzó con el RCP. Tras lo que parecieron horas con todos los viandantes alrededor de ellos, la mujer al fin abrió los ojos e intentó incorporarse. Cuando Loreta pudo observar su cara con detenimiento se pudo dar cuenta que los parecidos que eran esos rasgos a los de las mujeres de su familia. ¿Sería una paradoja haber salvado a alguna de ellas en aquella época?

    Loreta pensó que su labor en aquella época estaba más que cumplida, era mejor no avivar posibes problemas yendo al festejo. Así que volvieron a la nave y se dirigieron a su época en 2030.

    En un abrir y cerra de ojos, cuando la puerta a modo de escotilla dejó ver la cara Violeta, se lanzó sobre ella. Para Loreta habían pasado largas horas, para Violeta a penas unos minutos.

    —No supe cómo encontrar algo relacionado con mi enfermedad, pero sí pude utilizar mis conocimientos sanitarios para salvar a una mujer que tenía un semblante similar al de las mujeres de mi familia… Ha sido tan sobrecogedor…

    —¿Cuándo vuelves entonces?

    Vías de contacto y libros de la autora:

    -Twitter: @Lu_naWhite

    -Instagram: @Lu_naWhite

    -Blog: https://despertandoemociones.wordpress.com/

    Tal vez un quizá baste
    Despeinadas

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  • Creernos el centro del Universo no tiene sentido.

    Nuestro planeta es una diminuta mota de polvo, pendida en un rayo de luz del Sol. Un pequeño escenario en una basta arena cósmica. Pero, aun así, es todo para nosotros.

    Desde que se formó nuestro mundo, cada civilización que ha existido, cada especie, cada organismo vivo, cada individuo, nuestra identidad, nuestros avances y evolución, nuestros aciertos y desaciertos, las penas y alegrías de cada uno, todas las guerras que han existido, cada uno de los logros de la humanidad, sus aciertos y desaciertos… Han pasado por nuestro mismo hogar. Parafraseando a Carl Sagan, uno de los grandes maestros del Universo, todo lo mencionado en este párrafo, ha existido o sigue haciéndolo en ese diminuto punto azul pálido.

    «Un punto azul pálido» es una fotografía de la Tierra tomada por la sonda espacial Voyager 1 desde una distancia de 6000 millones de kilómetros. La foto, tomada el 14 de febrero de 1990, muestra la Tierra como una mota o punto de luz casi imperceptible. Carl Sagan tituló una de sus obras «Un punto azul pálido: una visión del futuro humano en el espacio». Basándome en lo que recordaba del fragmento de esta obra, he comenzado el artículo. Podéis leer el original, escrito por Sagan aquí, una fascinante y emotiva muestra del conocimiento sobre este asunto.

    Lo increíble es, que pesar de vivir suspendidos en una mota de polvo a merced de la suerte en el lugar que ocupamos en el Universo, la arrogancia humana nos ha hecho desde siempre creer que somos el centro de todo. Y a pesar de que hoy sabemos que existen miles de millones de mundos allí afuera, seguimos pensando que nuestro diminuto punto azul pálido es el más importante de todo el Cosmos. Ni tan siquiera la Pandemia que ahora nos azota nos hace variar de pensamiento. Me asombra lo que leo en la prensa o veo en la televisión. No hemos aprendido nada, seguimos muy equivocados.

    Un pequeño virus que no podemos ver ha puesto en jaque todo lo que hemos levantado como sociedad: nuestra inteligencia, nuestra capacidad científica, analítica, de desarrollo, nuestra forma de vivir y, lo más importante, nuestras vidas. Creíamos que nuestra sociedad era sólida y fuerte, pero no es así. La Covid 19 nos ha demostrado que incluso en conjunto, somos muy débiles, pues un virus con apenas medio año de existencia, está causando estragos en nuestra civilización de dos millones de años. Nadie se habría creído que seríamos capaces de confinarnos mundialmente, ni que alguna vez las circunstancias nos obligaran a ello. A nosotros los humanos, dueños y señores de la tierra, ¿cómo nos iba a pasar eso?

    Somos una especie extraña. Tenemos el don de la inteligencia, que nos permite descubrir todo ese mundo que nos rodea. Y, aun así, parece que no lo vemos, que estamos ciegos. La alta carga de egoísmo y arrogancia que nos caracteriza nos hace ver una versión equivocada de nuestro alrededor. Por alguna razón, los humanos tenemos la engañosa convicción de que somos el centro de todas las cosas, de que todo existe allí fuera para completarnos, que está creado para nuestro disfrute. Este pensamiento parece ir grabado en nuestro ADN como parte de nuestro instinto de supervivencia. Igual lo que hoy estoy criticando, nos sirve para mucho como parte de nuestro mecanismo vital.

    Como he citado antes, apenas llevamos en el planeta un par de millones de años mal contados. Nada de tiempo, si lo comparamos con los más de 4.000 millones de años que tiene la vida en la Tierra. Un tiempo inimaginablemente extenso, en el que miles de millones de especies han surgido, han crecido, evolucionado y desaparecido. Estoy seguro de que la nuestra no ha sido ni la más inteligente, ni la más evolucionada, pues 4.000 millones de años dan para mucho. Y por supuesto, tampoco la más duradera. Tenemos el ejemplo de los dinosaurios, que fueron los dueños absolutos del planeta durante más de ochenta millones de años porque no existió una especie rival conviviendo con ellos. Estaban en lo más alto de la cadena alimenticia. Pero en cambio, si existían los virus. Esos que están dañándonos a nosotros, atacaron a los dinosaurios y cuantas especies hayan existido desde el principio de todos los tiempos, pues han existido desde siempre. Los microrganismos, los virus, las bacterias, fueron los primeros en surgir o en llegar (según la teoría de la Paspernia). Fueron, y siguen siendo el primer peldaño para el desarrollo de la vida. En cuanto aparecieron, se quedaron, e hicieron de la Tierra un lugar cómodo para ellos, el lugar perfecto para su propio desarrollo y así pudieron evolucionar a organismos complejos. Aunque en ocasiones los virus dañan nuestra salud, estos microorganismos son fuentes de vida, ya que sin ellos no habría surgido ningún tipo de ser viviente en la Tierra.

    Como niños pequeños, pues somos una especie joven, creemos que todos los juguetes son nuestros, que los recursos de nuestro planeta están para nosotros. Nos queda mucho que aprender.

    El problema actual del coronavirus nos está pasando en un diminuto puntito azul pálido invisible, alrededor de estrella invisible, que está rodeada de cientos de miles de millones de estrellas que también son invisibles, y que, si las miráramos desde muy muy lejos, veríamos que forman una galaxia. Si tuviéramos la posibilidad de seguir alejándonos, la galaxia volvería a convertirse en otro punto invisible, rodeado de billones de otros puntos, otras galaxias.

    Sería muy arrogante seguir pensando que somos el centro de algo con la muestra delante. Ni somos el motivo principal de la vida, ni los seres preferidos del mecanismo de la creación, más bien somos una especie insignificante fruto de la casualidad. Qué locura pensar que somos el ombligo del Universo, ¿no?

    Si no estás convencido del todo, te invito a hacer algo. Aprovecha una buena noche de verano, y sal a ver las estrellas. Mucho mejor en silencio, túmbate en el suelo y déjate llevar. Si te relajas lo suficiente, si intentas sentir la conexión entre el suelo que te mantiene y las estrellas, creerás percibir la rotación terrestre y la fuerza que te sostiene en nuestro mundo. Yo he sentido vértigo entre esa tranquilidad. Si dejas la mente libre mientras observas el cielo nocturno, te realizarás preguntas, pues la curiosidad va ligada a nuestra naturaleza. Pensarás en lo que puede existir allí arriba, o allí abajo (Según como se mire. Aunque definirlo con alguno de estos dos términos, sería algo similar a posicionarnos como el centro de algo, cosa que es errónea como estamos viendo), sobre lo que puede albergar cada uno de esos puntos de luz pálidos como el nuestro, aunque los más brillantes sean los que llaman tu atención. Si miras el cielo como yo, el vértigo te convencerá, aunque aparecerán miles de dudas nuevas en tu cabeza.

    Aunque no nos guste reconocerlo, y sin quitar a nuestra especie ese ingrediente especial irrepetible en el cosmos, que, seguro que nos caracteriza, es hora de que dejemos de creernos el centro de cualquier cosa. Somo insignificantes para el Universo y el tiempo, que crecen a ritmos fugaces e inimaginables. Antes de nosotros existieron muchas otras especies, y lo harán después. Así es el ciclo de la débil materia que nos crea y destruye. Hoy es un virus, los mismos que encabezaron la evolución de las especies, pero mañana puede ser cualquier otra cosa. Por lo tanto, creernos el centro del Universo, no tiene sentido.

  • Bienvenidos al blog de Ismael Santiago Rubio

    Hace unos meses decidí poner en marcha una nueva web que acompañara mi marca de escritor. Después de un tiempo, aquí os la presento.

    Pretendo que ismaelsantiago.com sea un punto de encuentro entre tú y yo, entre los lectores y mis historias. Se trata de una web sencilla, en la que si utilizáis el botón de «Menú» (de la parte superior), podréis explorar su contenido:

    En «Inicio», además de adquirir Inmemorian, también podéis suscribiros al blog para recibir todos los artículos que vaya publicando. Si pincháis en la pestaña «Sobre mí» conoceréis la historia que me lleva a escribir y publicar. A continuación, encontraréis la sección de «Mis libros», en ella podéis conocer y comprar mis obras. (Me salto el apartado «blog», os hablo enseguida de él). El Cosmonauta, el programa de radio en formato podcast que realizo desde casa, también está presente en la web. Desde el botón «Podcast» accederéis directamente al reproductor que he añadido. Si elegís «reproducir en navegador» escucharéis y controlaréis la reproducción de cada uno de los programas. Nunca ha sido tan fácil escuchar El Cosmonauta, tu podast de ciencia, misterio y ficción. Si por el contrario pincháis en «escuchar en App», os llevará a la aplicación de Ivoox. Y, por último, el menú lo completa la pestaña de «Contacto». Mediante un breve formulario podréis poneros en contacto conmigo y yo os responderé a la mayor brevedad.

    Blog:

    Paso a explicaros la función y contenido del blog. Si accedéis mediante el menú desplegable encontraréis que se divide en dos secciones. He elegido para la primera el título de: «La aventura de escribir y publicar» en memoria de una antigua sección en la que escribía en mi anterior blog «La aventura de autopublicarse». «La aventura de escribir y publicar» sube un escalón al mismo ritmo que lo ha hecho mi carrera literaria. No solo abordaremos temas sobre la autopublicación, sino que hablaremos también sobre: escritura, creación de historias, publicación, consejos para escritores…etc. El extenso mundo de la literatura de Amazon estará muy presente.

    La segunda parte del blog la he llamado «Ciencia, misterio y ficción», como las tres temáticas de mi podcast. Sabéis que soy un amante de la ciencia espacial y los secretos del Universo, y como consecuencia seguidor de temas de misterio. Al mismo tiempo, la ficción abarca mucho, lo que nos permitirá un gran abanico de artículos. Hablaremos de cine, libros, todo tipo de historias, haremos reseñas… En este apartado escribiremos sobre estas temáticas, a veces ampliaremos las informaciones dadas en El cosmonauta, en ocasiones las resumiremos, y en otras hablaremos de temas totalmente distintos.

    Si os habéis fijado, en todo momento he hablado en primera persona del plural: hablaremos, trataremos, abordaremos… Ese es otro atractivo del blog. No solo serán artículos escritos por mí, sino que varios amigos escritores que colaborarán de vez en cuando. Por lo tanto, aprenderemos mucho sobre los diferentes puntos de vista y modos de trabajo.

    Por último, quisiera decirte, que tú también puedes participar escribiendo de manera puntual o habitual. ¿Crees que tienes algo que aportar? Si estás interesado o interesada, contacta conmigo a través del formulario, o escríbeme a info@ismaelsantiago.com para que pueda darte más información.

    Bienvenidos a mis letras.

    Bienvenidos a mi nuevo espacio web.

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