Ciencia, misterio, y ficción

  • El cambio que trae la Inteligencia Artificial: La IA de 8 bits.

    Artículo 2º

    Seguimos hablando de evolución tecnológica e Inteligencias Artificiales. Los más puestos en la materia creemos conocer más o menos el tema en la actualidad, pero… ¿Cómo fueron desarrollándose las primeras IAs? ¿Cómo fueron sus inicios?

    Tras la lectura del anterior artículo de esta web, en el que traté el tema de los grandes cambios que trae la IA en relación con el trabajo del futuro, mi amigo el escritor Joseto Romero, quién además trabaja en tecnología y tiene muy presente cómo influye en nuestras vidas, me dijo que se animaba a escribir para la serie de artículos: «El cambio que trae la IA».

    A continuación, Joseto nos cuenta cómo fue su primer contacto con la IA y nos expone algunos conceptos que nos hacen acercarnos al gran cambio que ha experimentado desde los 8 bits, hasta los asistentes inteligentes que todos tenemos en nuestros teléfonos y en casa.

    La Inteligencia Artificial de 8 bits

    agosto 22, 2021 por Joseto Romero

    Hoy en día, cuando hablamos de Inteligencia Artificial (IA), pensamos en un conjunto de aplicaciones relacionadas en gran medida con la imagen y el vídeo. Mejora de la calidad de las fotografías, identificación y reconocimiento de escenas e incluso de personas son algunas de las más habituales. Sabemos que un teléfono móvil con Inteligencia Artificial optimiza ciertos aspectos y consigue que dure más la batería o que el dispositivo trabaje más fluido. Por su parte, los asistentes virtuales, especialmente aquellos con los que se puede interactuar con la voz, son otro ejemplo cotidiano de aplicación de la Inteligencia Artificial.

    Pero hubo un tiempo en el que los procesadores no tenían la potencia suficiente para realizar la magia que nos ofrecen hoy en día. Hubo un tiempo en el que la Inteligencia Artificial no podía aún manejar contenido multimedia y funcionaba con otro tipo de datos más humilde pero igualmente poderoso. El texto.

    El programa informático Eliza, desarrollado en el MIT en los años sesenta, es un ejemplo paradigmático. Fue pionero en el procesado del lenguaje natural, aunque la manera en la que un usuario debía comunicarse con aquel programa era exclusivamente a través de texto. Eliza emulaba a un doctor, un psicólogo con el que poder mantener una conversación. Eliza podía llegar a generar la sensación de estar interactuando con una persona real, al menos durante los primeros compases de la conversación. Quién sabe los secretos, miedos y anhelos que habrán confesado al programa aquellos primeros usuarios.

    Mi primer contacto con la Inteligencia Artificial fue a través de un Amstrad CPC464, un ordenador de 8 bits de la década de los ochenta. Aprendí a programarlo con el manual de BASIC que acompañaba al aparato. Yo entonces tenía alrededor de doce años. Fue gracias a un maravilloso libro que encontré en la biblioteca pública que pude introducirme en el mundo de la IA. “Inteligencia Artificial: conceptos y programas”, de Tim Hartnell. Lo llevé a casa desde la biblioteca como quien ha encontrado un tesoro.

    En aquella época, faltaba aún mucho para la generalización de Internet. La manera más fácil de conseguir software para tu ordenador era comprando las cintas de cassette que leía el Amstrad, pero la oferta de las tiendas se limitaba a los videojuegos. Para otro tipo de programas, lo habitual era encontrar libros de informática que incluían listados de los códigos en BASIC. Sí, mis primeras experiencias en programación fueron, literalmente, copiar de aquellos libros, teclear línea a línea sus instrucciones de BASIC en mi Amstrad de 8 bits. De esta manera introduje los programas que había creado Tim Hartnell. Algunos emulaban juegos de tablero, otros eran capaces de aprender a partir de algunos datos que introducía el usuario. Por supuesto, el libro de Hartnell incluía una versión de Eliza, llamada Doctor, con quien intenté mantener alguna conversación. Pero el programa que más me llamó la atención fue un escritor automático.

    Por aquel entonces, yo ya escribía cuentos. De hecho, creé algunas aventuras conversacionales en modo texto que conjugaban programación y ficción. Cuando descubrí que Tim Hartnell proponía un programa capaz de componer poesía de manera automática, me lancé a codificarlo. Se llamaba Hansany utilizaba un estilo de poesía japonesa que se adecuaba muy bien a las capacidades de un ordenador de la época. Uno podía leer los poemas que generaba aquel software y creer que habían sido escritos por un poeta japonés real… hasta que, tras pedirle varias veces un nuevo poema, era evidente el uso de los mismos patrones y repeticiones mezclados con cierta aleatoriedad. Ninguna sorpresa, por otra parte, dado que yo mismo había codificado línea a línea el listado del programa que incluía el libro de Hartnell y me imaginaba bastante bien cómo funcionaría. Pero, incluso así, uno siempre esperaba que surgiera la magia en el monitor. Echando la mirada atrás y haciendo balance, veo que no he cambiado tanto con respecto a aquel niño que fui.

    Trabajo en tecnología, tengo muy presente la Inteligencia Artificial y, también, sigo escribiendo. No es casualidad que disfrute de una manera especial con la ciencia ficción. Uno puede programar código en BASIC para ordenadores arcaicos de 8 bits o conocer la última tecnología de IA, pero la realidad siempre va a encontrarse con ciertas barreras. Gracias a la ficción, podemos traspasarlas.

    Cuando era niño, un coche autónomo era ciencia ficción. Hoy es realidad.

    La realidad de mañana está en los libros de hoy y, si no está, podemos escribirla. Porque, aunque la Inteligencia Artificial lleva trabajando el lenguaje en forma de texto desde la época de los 8 bits, las personas todavía somos mucho más hábiles a la hora de componer relatos de ficción.

    Vías de contacto y libros del autor:

    -Web: www.josetorromero.com

    -Facebook: Joseto Romero

    -Conoce a Joseto Romero en: www.josetorromero.com/sobre-mi/

    Gracias por leer y hasta la próxima.

    Lee el anterior artículo de esta serie:

    https://www.ismaelsantiago.com/el-cambio-que-trae-la-inteligencia-artificial-el-trabajo-del-futuro/

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  • El cambio que trae la Inteligencia Artificial: El trabajo del futuro.

    Artículo 1º

    ¿Debe preocuparnos la revolución robótica? La Inteligencia Artificial ya domina nuestro mundo y en breve pondrá en peligro millones de empleos.

    La inteligencia artificial domina nuestro mundo, y esto no es ciencia ficción. Los algoritmos ya se mueven casi por todos lados. Aunque no se vean, es bastante complicado escapar de ellos durante un día entero.

    Llevaba tiempo queriendo tocar el tema de la Inteligencia Artificial. Los que habéis leído mis últimos libros sabéis que junto a todo lo que tiene que ver con el futuro y los cambios sociales, éticos y morales que vienen, la IA es un tema que me atrae bastante, lo que ha hecho que me líe a escribir y que lo que pretendía que fuera un artículo se extienda demasiado. Por eso, se me ha ocurrido comenzar una serie de entradas dedicada a los grandes cambios que trae la IA a nuestro mundo. En la primera (esta que ya estáis leyendo) os hablo de algoritmos, máquinas y la revolución robótica/industrial (o como queráis llamarla) que se nos viene encima.

    Espero que disfrutéis de la serie.

    Bienvenidos de nuevo a mi blog.

    Internet da cobijo a los algoritmos al mismo tiempo que el propio internet depende totalmente de ellos. Todo en su conjunto unido al exponencial avance tecnológico, da forma a lo que llamamos Inteligencia Artificial, una especie de cuerpo, cerebro y mente invisible, creado por nosotros mismos, que se expande veloz entre nuestro entorno y aparatos.

    La IA ha venido para quedarse, para hacernos la vida más cómoda, a diferencia de lo que especulan algunos en base a lo que han visto en algunas películas de ficción. Nunca se producirá una revolución de la máquina contra su creador.

    Lo que sí debe preocuparnos, o como mínimo mantenernos alerta, es la revolución robótica/industrial de los próximos años, pues las máquinas y los algoritmos que las hacen funcionar cambiarán el mundo en el que vivimos. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) prevé que casi seis de cada diez empleos actuales están en riesgo de desaparecer por el auge de la robotización. Pero, aunque como individuos de este tiempo pueda preocuparnos la destrucción de nuestros empleos y ser apartados de ciertas tareas, la historia nos ha enseñado que ser catastrofistas o apocalípticos no sirve de nada, porque los grandes cambios también traen beneficios. La robotización no será la excepción y traerá grandes oportunidades, abrirá un nuevo escenario laboral. Esto forma parte de la evolución, del camino que hemos elegido e iniciado hacia la era tecnológica.

    Estoy seguro que en conjunto sabremos adaptarnos a ello.

    ¿Alguien se acuerda de los gremios de alfareros, caldereros, herreros… etc, que ocupaban nuestras antiguas calles? ¿Alguien los echa en falta? No. Simplemente porque en nuestro presente no precisamos de ellos, existen otros métodos y ventajas para comprar esos mismos objetos que se fabricaban en esas calles, o simplemente ya no los necesitamos por la existencia de nuevos aparatos. Pues algo parecido está a punto de ocurrir. Toda evolución implica abrirnos a lo nuevo y saber dejar atrás lo que deja de innovar. Todo lo demás, lo que en otro contexto político algunos definen como progreso con corrientes de pensamiento que miran estilos de vida pasados (siento mucho si alguien se molesta), se llama involución.

    Empleos con futuro

    Países asiáticos como Corea y Japón han sido de los primeros en empezar a sustituir a los recepcionistas de muchos hoteles por máquinas que nunca se cansan, que pueden doblar y triplicar turnos, y que siempre tienen la respuesta correcta y más amable para el huésped.

    Recepcionistas, cuidadores, educadores, transportistas… Muy pronto tendremos sustitutos en el mundo laboral y tendremos que aprender a experimentar el cambio, así como concienciarnos de que la tecnología ha venido para mejorar nuestro día a día, a alargarnos la vida y a brindarnos comodidad. Puede que no sea fácil verlo así ahora, justo en el momento previo al cambio, cuando más amenazados nos sentimos, pero tal y como ha ocurrido otras veces en el pasado la sociedad se adaptará.

    La inteligencia, la misma que nos hace medrar como especie, hace que nos sintamos amenazados por los grandes cambios.

    Parte de la respuesta involucrará educar y volver a capacitar a las personas en las tareas que no puedan ser realizadas por máquinas dotadas con inteligencia artificial o trabajos en los que sigamos siendo más eficaces y resolutivos que ellas. Por ejemplo: la creatividad, el arte, el pensamiento filosófico, la creación de contenido de entretenimiento, la planificación…

    Siempre habrá un lugar para los humanos. El que escojamos. La cuestión es si sabremos elegir bien.

    Como he dicho al principio, la tecnología ha llegado para hacernos la vida más cómoda. ¿Os imagináis un mundo dónde solo trabajen las máquinas y los humanos se dediquen, por ejemplo, a crear entretenimiento para cubrir el tiempo libre y las distracciones de otros? ¿Os gustaría una sociedad sin estrés, relajada y libre de tareas laborales en el que todos desarrolláramos nuestra creatividad? Suena a utopía, pero puede que la gran transformación industrial que se nos viene encima unida al auge y el lazo cada vez más estrecho del individuo con internet, traiga un modelo de vida similar al que yo especulo.

    Para mantener el sistema y la cadena de producción y consumismo, el dinero tiene que seguir moviéndose de alguna forma entre los ciudadanos a pesar de que no haya suficientes puestos de empleo para nosotros; y eso los saben las grandes corporaciones que manejan el mundo. Por eso creo, que el día que la IA evoluciones lo suficiente, se implantará un sistema económico industrial en el que los ciudadanos tendremos que pagar un alquiler o comprar máquinas para que trabajen y coticen por nosotros para que la rueda siga funcionando. Cuando esto suceda y dispongamos de todo el tiempo libre de nuestro día, aumentará la demanda de entretenimiento como nunca antes y, esta utopía, en mayor o menor medida será una realidad. Pensadlo: hoy en día nuestras redes sociales, Youtube, el streaming, la nueva forma de ver cine… todo esto, está forjando los cimientos del boom del entretenimiento digital. Algo que sin duda explotará si la revolución robótica sucede como yo la relato.

    En definitiva, los trabajos creativos encargados de ofrecer entretenimiento, y todo lo que tenga relación con la programación de máquinas su mantenimiento o producción, serán los que brinden más oportunidades a nuestros hijos y nietos, pues los cambios que trae la robotización no quedan tan distantes de nosotros.

    ¿Te interesan estos temas, o tan solo te dedicas a vivir y pensar en tu presente?

    Si piensas en conjunto, si te importa el porvenir de la civilización, si eres un buscador de respuestas como yo, te resultarán interesantes muchos de los artículos que escribo en este blog. Te invito a que dejes tu dirección de correo electrónico para recibir lo próximo que escriba. 

    ¿Debemos continuar con la IA? ¿Crees que nos traerá cosas positivas, o por el contrario nos perjudicará socialmente? ¿Ha llegado la tecnología para sumar, o para relegarnos a un segundo plano? ¿Corremos el riesgo de ser dominados por los algoritmos en algún momento del futuro tal y como tantas historias de ficción nos han relatado? Te invito a responder a estas preguntas y a que me cuentes si tu opinión sobre el futuro si es diferente a la mía. Escríbeme a info@ismaelsantiago.com. Me parece muy interesante conocer el punto de vista de otras personas visionarias e inquietas por lo que está por venir. Yo simplemente he expuesto mi opinión y pensamientos en este, mi espacio web.

    Gracias por leer y hasta el próximo artículo.

    No te pierdas el siguiente artículo:

    https://www.ismaelsantiago.com/creernos-el-centro-del-universo-no-tiene-sentido/

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  • Los nuevos juguetes de la NASA, rumbo a Marte.

    La misión «Mars 2020» pretende hacer historia y hallar restos de vida pasada en nuestro planeta vecino: Marte.

    Hace casi una semana, un cohete «Atlas V» despegaba de Cabo Cañaveral (Florida), y lanzaba hacia Marte la sonda que transporta los nuevos juguetes de la NASA. Hablamos del rover «Perseverance» y el helicóptero «Ingenuity», que tardarán siete meses en alcanzar la superficie del planeta rojo.

    Si todo va bien, la fecha prevista es el 18 de febrero de 2021. Después de los conocidos como los «siete minutos de terror» en los que la nave tendrá que posarse de forma autónoma sobre el suelo marciano (provocados por el retraso de las comunicaciones), aterrizará en el cráter «Jezero»; Un cráter de impacto con unos 45 km de diámetro, al borde de la cuenca gigante de Isidis.

    La evidencia morfológica sugiere que hace aproximadamente 3.500 millones de años el cráter albergó un lago. Este antiguo lago fue identificado por primera vez en 2005 por Caleb Fassett, un estudiante graduado de Brown que ahora es profesor en el Mount Holyoke College. Fasset identificó dos canales en los lados Norte y Oeste del cráter que parecían haberle suministrado agua. Los estudios desvelan que esa agua finalmente superó la pared del cráter en el lado Sur, y fluyó a través de un canal grande. Cada uno de los canales de entrada tiene un depósito tipo delta, donde el sedimento transportado por el agua se deposita en el lago. No se puede saber con certeza cuánto tiempo estuvo activo el sistema, pero se estima que debió secarse hace unos 3.500 a 3.800 millones de años.

    En 2008 otra estudiante de Brown Bethany Ehlmann, demostró que esos depósitos con forma de abanico, estaban llenos de minerales de arcilla, un claro signo de alteración por el agua. De hecho, este es el principal motivo por el que se ha escogido el lugar para la misión, que tiene como objetivo encontrar biomarcadores de vida pasada en Marte que constaten que la vida afloró en el planeta rojo, pues los ríos podrían haber llevado en el pasado hasta aquel sitio moléculas orgánicas, o incluso microorganismos.

    «La pareja de robots exploradores, nos permitirán conocer Marte como no lo hemos hecho hasta ahora».

    Rover Perseverance

    Por un lado, el nuevo rover de la NASA llamado «Perseverance», muy similar al «Curiosity», cuenta con un laboratorio científico de última generación a bordo, que nos ayudará a conocer al detalle muchos aspectos de Marte hasta ahora desconocidos. Entre los sus aparatos, una sofisticada estación meteorológica de fabricación española «Mars Environmental Dynamics Analyzer»; Una herramienta para producir oxígeno a partir de dióxido de carbono; Un espectrómetro de fluorescencia de rayos X para estudiar la composición de materiales de superficie; un radar capaz de penetrar en el subsuelo; Un espectrómetro Raman de rayos ultravioletas para detectar moléculas orgánicas y hacer análisis finos de minerales; y la SuperCam, un instrumento que tomará imágenes, análisis de composición química y mineralogía.

    El «Perseverance» tiene el tamaño de un coche y pesa una tonelada. Gracias a sus trayectos y a sus 23 cámaras de altísima resolución, veremos el paisaje de Marte con un detalle sin precedentes. También podremos descubrir cómo suena el entorno marciano, ya que el rover de superficie también tiene incorporados dos micrófonos.

    «El rover «Perseverance» guarda otro secreto en su interior. Su fiel acompañante, su confidente en el planeta rojo va acoplado en su vientre».

    Helicóptero Ingenuity

    Hablamos del helicóptero «Ingenuity». Con un peso de apenas 1,8 kilos, este vehículo volador es una demostración de nuestro desarrollado nivel tecnológico. El proyecto busca probar que el vuelo es posible en otros planetas. Está dotado con dos hélices contrarrotativas de dos palas cada una, que giran en direcciones opuestas a alrededor de 2.400 rpm, mucho más rápido que un helicóptero común. Su energía proviene de seis celdas de iones de litio con capacidad de 2Ah (Amperios hora) de marca Sony, que se recargan mediante un par de paneles solares ubicados encima de sus hélices, y está equipado con una cámara de alta resolución y un sistema de comunicación para transmitir datos hasta el rover «Perseverance». Componentes novedosos que intentarán hacer historia sobre la superficie de Marte. Aunque no lleva instrumentos científicos a bordo, es un experimento que abrirá la puerta a futuros drones que sobrevolarán Marte en las próximas misiones.

    Recreación artística del vuelo del Ingenuity mientras es fotografiado por el rover Perseverance.

    El rover de superficie «Perseverance» tomará fotografías de «Ingenuity» en pleno vuelo, hará fotos mientras se eleva varios metros sobre la superficie marciana, y entonces será la primera vez que veamos a uno de nuestros aparatos sobrevolando el terreno de otro mundo.

    «Ingenuity» realizará hasta 5 vuelos en sus 30 días de operatividad. Recorrerá distancias de hasta 300 metros y altitudes de entre 3 y 10 metros.

    Conocer mejor Marte

    La misión de la NASA es el comienzo de un importante proyecto de exploración espacial, llamado: «Mars Sample Return», cuyo fin es traer a nuestro planeta muestras del suelo marciano para su estudio. El rover tomará muestras del suelo y encapsulará las que considere interesantes dejándolas en la superficie para que una próxima misión, que se pretende lanzar durante el 2026, vaya a por ellas y las traiga a la Tierra en 2031. Dicha misión es Europea, y lleva por nombre: «ERO» (Earth Return Orbiter).

    No hay duda que los últimos movimientos del hombre junto a sus máquinas en el espacio, nos colocan en el inicio de una nueva era dorada de la exploración espacial; Y de que esta singular pareja de robots exploradores, nos permitirán conocer Marte como nunca lo hemos hecho hasta ahora. Jugarán un papel clave en las siguientes misiones al planeta vecino. Y quizá, si al final confirman que Marte fue un planeta vivo en el pasado, nos ayuden a comprender como surge y evoluciona la vida en otros mundos.

    Si te gustan los temas relacionados con el Universo y la exploración espacial te recomiendo que leas la sección de ciencia, misterio y ficción de este blog.

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  • ¿Volvemos? – Un relato de Lhuna White

    La escritora Lhuna White estaba entre mis primeros contactos cuando abrí la cuenta de twitter en 2014. Al principio era fácil interactuar con casi todos, ya que eran pocos. Luego la cuenta creció y le perdí la pista. El ruido del premio literario de Amazon en la comunidad de escritores indie llamó su atención y nos ha puesto de nuevo en contacto.

    En el momento en el que redactaba esta introducción desconocía en qué momento apareció la enfermedad, si ya existía en 2014, o si era algo reciente. No me había atrevido a preguntar en todo este tiempo. Sea como fuere, un sabor amargo me persigue desde el momento en el que me enteré. No es algo que oculte, pues ella misma escribe en sus redes sobre la esclerosis múltiple. A causa de esta introducción, hace escasos minutos recibo la respuesta.

    Por aquella época en 2014, aún no había dado la cara la enfermedad… Pero anda que no me ayuda mi afición a escribir para dejarla a un lado.

    Lhuna White

    Me encanta lo de «dejarla a un lado». Me parece asombroso como las letras y las palabras… Las mismas que guardan nuestra historia y nos han construido, se han aliado con ella. Solo hay que entrar en su cuenta de twitter o en su blog «despertando ilusiones», para contagiarnos de la vitalidad que desprende cada día, pues es muy activa allí. La escritora es un ejemplo para todos.

    Lhuna White ha decidido colaborar en el blog con un relato, en el que de manera paradójica se habla de viajar en el tiempo para encontrar la cura de una enfermedad. Esperamos que os guste.

    ¿VOLVEMOS?

    julio 15, 2020 por Lhuna White

    —¡Loreta! ¡¡Lo hemos conseguido!! —La expresión de júbilo, asombro, alegría y emoción desmedida, no podía manifestarse de mejor manera.

    —¿Qué pasa, Violeta? ¿Otra vez tu maquinita?

    —¡De maquinita nada! Si de verdad he conseguido el algoritmo para viajar en el tiempo, podremos curar tu enfermedad y a la vuelta la de miles de afectados más.

    —Sé que de verdad quieres ayudarme, ¿pero no has pensado en cómo podría cambiar eso el resto de mi vida? Igual no te conocería. Ni a ti ni a todos los relacionados con la enfermedad. No sabría cómo estar agradecida por todo por lo que lo estoy hoy. ¿Y si la gente que de verdad me importa desaparece? No sabemos los cambios que esto puede provocar o si nosotras volveremos…

    —Por eso he pensado que hagas el viaje con Saúl. Déjate de pensar qué pasará. Yo me quedaré aquí y te contaré todo lo que necesites saber si has encontrado diferencias a tu vuelta…, o lo que sea. Incluso te pondré al tanto de todas esas noches de juerga que solo sé yo. —Loreta puso los ojos en blanco y Violeta siguió hablando sin dejarle opción a réplica—: Suéltate el pelo, disfruta de una aventura sin procedentes y enseña una teta en otra época. ¿Quién más podrá decir algo así? ¡Es como soñar con los ojos abiertos!

    «No me lo puedo creer! Aquí estoy, vestida para aterrizar, si es que todo sale bien, en la época de Los Reyes Católicos, justo después de su nombramiento por el papa Alejandro VI. Allí seguro que pensarán que mi enfermedad es mental, igual me puedo hacer amiga de Juana la Loca», pensó en el medio minuto que tardaron en llegar Saúl y ella a 1496.

    Cuando abrieron la compuerta Loreta se dio cuenta, que si bien el vestido le quedaba como anillo al dedo, no suponía una comodidad como para bajar las escaleras del metro de una época a la que esperaba volver sana y salva y ya echaba de menos. Aterrizados en un descampado, se encaminaron sin destino conocido hacia donde parecía haber una aldea. Antes de llegar pudo ver cómo el Alcázar de San Juan se alzaba frente a ella.  Los copos de Nieve comenzaron a caer sobre ellos cuando se dieron cuenta que unos parroquianos se acercaban.

    —Es un orgullo para nosotros hacerles partícipes del festejo que en unas horas tendrá lugar el nombramiento de Fernando de Aragón con Isabel I de Castilla como Reyes Católicos por el papa Alejandro VI.

    Acto seguido se alejaron y Loreta y Saúl se acercaron a un mercado situado a la entrada del pueblo. Justo en ese momento una mujer se desmayó con evidentes signos de disnea o dificultad respiratoria.  Loreta se agachó e indicó a Saúl que debía levantarle las piernas mientras ella tras tomar el puso comenzó con el RCP. Tras lo que parecieron horas con todos los viandantes alrededor de ellos, la mujer al fin abrió los ojos e intentó incorporarse. Cuando Loreta pudo observar su cara con detenimiento se pudo dar cuenta que los parecidos que eran esos rasgos a los de las mujeres de su familia. ¿Sería una paradoja haber salvado a alguna de ellas en aquella época?

    Loreta pensó que su labor en aquella época estaba más que cumplida, era mejor no avivar posibes problemas yendo al festejo. Así que volvieron a la nave y se dirigieron a su época en 2030.

    En un abrir y cerra de ojos, cuando la puerta a modo de escotilla dejó ver la cara Violeta, se lanzó sobre ella. Para Loreta habían pasado largas horas, para Violeta a penas unos minutos.

    —No supe cómo encontrar algo relacionado con mi enfermedad, pero sí pude utilizar mis conocimientos sanitarios para salvar a una mujer que tenía un semblante similar al de las mujeres de mi familia… Ha sido tan sobrecogedor…

    —¿Cuándo vuelves entonces?

    Vías de contacto y libros de la autora:

    -Twitter: @Lu_naWhite

    -Instagram: @Lu_naWhite

    -Blog: https://despertandoemociones.wordpress.com/

    Tal vez un quizá baste
    Despeinadas

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  • Creernos el centro del Universo no tiene sentido.

    Nuestro planeta es una diminuta mota de polvo, pendida en un rayo de luz del Sol. Un pequeño escenario en una basta arena cósmica. Pero, aun así, es todo para nosotros.

    Desde que se formó nuestro mundo, cada civilización que ha existido, cada especie, cada organismo vivo, cada individuo, nuestra identidad, nuestros avances y evolución, nuestros aciertos y desaciertos, las penas y alegrías de cada uno, todas las guerras que han existido, cada uno de los logros de la humanidad, sus aciertos y desaciertos… Han pasado por nuestro mismo hogar. Parafraseando a Carl Sagan, uno de los grandes maestros del Universo, todo lo mencionado en este párrafo, ha existido o sigue haciéndolo en ese diminuto punto azul pálido.

    «Un punto azul pálido» es una fotografía de la Tierra tomada por la sonda espacial Voyager 1 desde una distancia de 6000 millones de kilómetros. La foto, tomada el 14 de febrero de 1990, muestra la Tierra como una mota o punto de luz casi imperceptible. Carl Sagan tituló una de sus obras «Un punto azul pálido: una visión del futuro humano en el espacio». Basándome en lo que recordaba del fragmento de esta obra, he comenzado el artículo. Podéis leer el original, escrito por Sagan aquí, una fascinante y emotiva muestra del conocimiento sobre este asunto.

    Lo increíble es, que pesar de vivir suspendidos en una mota de polvo a merced de la suerte en el lugar que ocupamos en el Universo, la arrogancia humana nos ha hecho desde siempre creer que somos el centro de todo. Y a pesar de que hoy sabemos que existen miles de millones de mundos allí afuera, seguimos pensando que nuestro diminuto punto azul pálido es el más importante de todo el Cosmos. Ni tan siquiera la Pandemia que ahora nos azota nos hace variar de pensamiento. Me asombra lo que leo en la prensa o veo en la televisión. No hemos aprendido nada, seguimos muy equivocados.

    Un pequeño virus que no podemos ver ha puesto en jaque todo lo que hemos levantado como sociedad: nuestra inteligencia, nuestra capacidad científica, analítica, de desarrollo, nuestra forma de vivir y, lo más importante, nuestras vidas. Creíamos que nuestra sociedad era sólida y fuerte, pero no es así. La Covid 19 nos ha demostrado que incluso en conjunto, somos muy débiles, pues un virus con apenas medio año de existencia, está causando estragos en nuestra civilización de dos millones de años. Nadie se habría creído que seríamos capaces de confinarnos mundialmente, ni que alguna vez las circunstancias nos obligaran a ello. A nosotros los humanos, dueños y señores de la tierra, ¿cómo nos iba a pasar eso?

    Somos una especie extraña. Tenemos el don de la inteligencia, que nos permite descubrir todo ese mundo que nos rodea. Y, aun así, parece que no lo vemos, que estamos ciegos. La alta carga de egoísmo y arrogancia que nos caracteriza nos hace ver una versión equivocada de nuestro alrededor. Por alguna razón, los humanos tenemos la engañosa convicción de que somos el centro de todas las cosas, de que todo existe allí fuera para completarnos, que está creado para nuestro disfrute. Este pensamiento parece ir grabado en nuestro ADN como parte de nuestro instinto de supervivencia. Igual lo que hoy estoy criticando, nos sirve para mucho como parte de nuestro mecanismo vital.

    Como he citado antes, apenas llevamos en el planeta un par de millones de años mal contados. Nada de tiempo, si lo comparamos con los más de 4.000 millones de años que tiene la vida en la Tierra. Un tiempo inimaginablemente extenso, en el que miles de millones de especies han surgido, han crecido, evolucionado y desaparecido. Estoy seguro de que la nuestra no ha sido ni la más inteligente, ni la más evolucionada, pues 4.000 millones de años dan para mucho. Y por supuesto, tampoco la más duradera. Tenemos el ejemplo de los dinosaurios, que fueron los dueños absolutos del planeta durante más de ochenta millones de años porque no existió una especie rival conviviendo con ellos. Estaban en lo más alto de la cadena alimenticia. Pero en cambio, si existían los virus. Esos que están dañándonos a nosotros, atacaron a los dinosaurios y cuantas especies hayan existido desde el principio de todos los tiempos, pues han existido desde siempre. Los microrganismos, los virus, las bacterias, fueron los primeros en surgir o en llegar (según la teoría de la Paspernia). Fueron, y siguen siendo el primer peldaño para el desarrollo de la vida. En cuanto aparecieron, se quedaron, e hicieron de la Tierra un lugar cómodo para ellos, el lugar perfecto para su propio desarrollo y así pudieron evolucionar a organismos complejos. Aunque en ocasiones los virus dañan nuestra salud, estos microorganismos son fuentes de vida, ya que sin ellos no habría surgido ningún tipo de ser viviente en la Tierra.

    Como niños pequeños, pues somos una especie joven, creemos que todos los juguetes son nuestros, que los recursos de nuestro planeta están para nosotros. Nos queda mucho que aprender.

    El problema actual del coronavirus nos está pasando en un diminuto puntito azul pálido invisible, alrededor de estrella invisible, que está rodeada de cientos de miles de millones de estrellas que también son invisibles, y que, si las miráramos desde muy muy lejos, veríamos que forman una galaxia. Si tuviéramos la posibilidad de seguir alejándonos, la galaxia volvería a convertirse en otro punto invisible, rodeado de billones de otros puntos, otras galaxias.

    Sería muy arrogante seguir pensando que somos el centro de algo con la muestra delante. Ni somos el motivo principal de la vida, ni los seres preferidos del mecanismo de la creación, más bien somos una especie insignificante fruto de la casualidad. Qué locura pensar que somos el ombligo del Universo, ¿no?

    Si no estás convencido del todo, te invito a hacer algo. Aprovecha una buena noche de verano, y sal a ver las estrellas. Mucho mejor en silencio, túmbate en el suelo y déjate llevar. Si te relajas lo suficiente, si intentas sentir la conexión entre el suelo que te mantiene y las estrellas, creerás percibir la rotación terrestre y la fuerza que te sostiene en nuestro mundo. Yo he sentido vértigo entre esa tranquilidad. Si dejas la mente libre mientras observas el cielo nocturno, te realizarás preguntas, pues la curiosidad va ligada a nuestra naturaleza. Pensarás en lo que puede existir allí arriba, o allí abajo (Según como se mire. Aunque definirlo con alguno de estos dos términos, sería algo similar a posicionarnos como el centro de algo, cosa que es errónea como estamos viendo), sobre lo que puede albergar cada uno de esos puntos de luz pálidos como el nuestro, aunque los más brillantes sean los que llaman tu atención. Si miras el cielo como yo, el vértigo te convencerá, aunque aparecerán miles de dudas nuevas en tu cabeza.

    Aunque no nos guste reconocerlo, y sin quitar a nuestra especie ese ingrediente especial irrepetible en el cosmos, que, seguro que nos caracteriza, es hora de que dejemos de creernos el centro de cualquier cosa. Somo insignificantes para el Universo y el tiempo, que crecen a ritmos fugaces e inimaginables. Antes de nosotros existieron muchas otras especies, y lo harán después. Así es el ciclo de la débil materia que nos crea y destruye. Hoy es un virus, los mismos que encabezaron la evolución de las especies, pero mañana puede ser cualquier otra cosa. Por lo tanto, creernos el centro del Universo, no tiene sentido.

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